Peña del Águila
Peña del Águila, duro y a la encía.
Nada es cómodo si vas a la Peña del Águila. Ni llegar, ni quedarse, ni escalar, ni bajar. A pesar de estar ahí “a tiro de piedra”, la sensación de aventura esta asegurada. Es más vertical, más esforzada y más apartada que todo lo de alrededor.

El mito de “es mas fácil subir desde el espaldar” es falso. Si vas a subir, deja el coche en la cabra, coge el camino de las Berroqueras, y mucho ánimo. Hay una pequeña trepada hasta el vivac. La subida por detrás es más larga y más difícil de localizar.

Para dormir, lo mejor es el vivac de debajo de la Peña del Águila. Esta muy resguardado y hay sitio para unos cuantos. NO HAY AGUA. Todavía quedaba algún nevero, pero para la próxima semana ya te puedes olvidar. Si llevas perro, date por jodido. Hay otro vivac en el collado del Tupé, y algunos peñascos sueltos medio horizontales para echar el aislante. Este era el nuestro.

No hay vías fáciles en la peña del Águila. Si lo tuyo no es sufrir un poco, éste no es tu sitio. Aquí va una pequeña ensalada de vías que no te van a dejar indiferente. Las películas de cada una ya las iremos contando, pero dejamos estas perlitas para ir abriendo boca.

Sulayr. Dicen que es la menos dura de la pared, que no la más fácil.

Tiempos de Cambio. Extraordinaria, te deja sin palabras… y sin fuelle.

El sueño del Navegante. XXX. Solo para adultos.

La Luna. La línea. La ves e inmediatamente dan ganas de escalarla. La miras mas de cerca, e inmediatamente se te quitan.

La peña del Águila tiene un aire a paredes remotas, de esas que están en el imaginario de todo escalador de fisuras. Tenéis un croquis más o menos fiable (alguna errata ya hemos localizado) aquí mismo. Nosotros hemos dejado tareas pendientes por allá arriba.

Chicos, habrá que volver.